“Juliette”  nos plantea la cuestión: “Cómo hago para parar mi mente?
Respuesta: Querer parar la mente es como querer parar un río. Dejaría de ser un río, para ser otra cosa, un lago o agua estancada, pues su naturaleza es moverse.

menteLa agitación mental responde a varios factores. Y en base a ellos podemos responder de varias maneras.
 Uno: Aceptar: Hay momentos, por el ambiente, o porque hay un movimiento de subir y bajar, de polaridades, en las que simplemente es aceptar que nuestra mente está como está. Y podemos sentir nuestro cuerpo, e ir observando nuestros pensamientos igual que observamos el aire tocando nuestras manos, o los pies en el suelo. Conectar con el momento en el que estás, tal y como estás, de cuerpo, de pensamientos y de emociones.
Dos: Decidir: La tendencia natural de la mente es moverse; es su naturaleza. Es como si me dijeras que deseas ser más alta. Te diría: acepta tu cuerpo como es, o ponte tacones, jeje. Hay una parte de la mente, que es el “corre, ve y dile”. Si la parte que da las órdenes (en base a un objetivo, por ejemplo) y toma las decisiones está “de vacaciones”, entonces el lacayo (“el corre, ve y dije”) anda a sus anchas en la “casa”, haciendo y deshaciendo sin sentido. Para ello es importante recordar que tú no eres ese movimiento, eres mucho más que eso, tomar las riendas, y que el discernimiento decida qué es lo mejor y a qué dedicarle nuestra atención.
Por poner un ejemplo: estamos en una actividad, por ejemplo en clase de yoga, y nos viene el pensamiento de  qué hacer de cena; ahí el discernimiento que tiene el objetivo de poner la atención en los músculos, o en la clase, observa el pensamiento, y decide que eso no es importante en ese momento, y deja de darle atención, dando atención a lo que quieres.
Tres: Aquietar la mente: Cuando uno se mete en mil líos, más de los que puede abarcar, nos agitamos, y la mente con nosotros. Una recomendación es realizar actividades pausadas cuando queramos que la mente se aquiete, en las que la mente pueda descansar: una buena música, un libro de sabiduría, o simplemente no hacer nada. Si lo haces todos los días un rato, lo notarás. Igual que nuestro cuerpo necesita reponerse con el sueño, la mente necesita reponerse con la quietud.

Dirige la mente a donde quieres, y déjala fluir.

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