«Ana María G» nos plantea la cuestión: «A veces me pueden las emociones, y sé que debería ser menos emocional. ¿Cómo puedo mejorar esto? A veces siento que me desbordan a pesar de que racionalmente sé que no debería ser así».

Respuesta: Las emociones son el motor de las acciones.  Un pino siempre dará piñas, y no nueces; las nueces las da el nogal. Así una persona emocional responderá desde las emociones, pues es su naturaleza.

La cuestión es que sientas esa emocionalidad tuya. Prueba a sentir físicamente la subida de temperatura cuando te vas exaltando (ya sea de rabia, alegría, tristeza…). Obsérvate. Prueba a sentir también, si es que estás con más personas, la emoción del otro. Siente las dos. Tú tienes esa capacidad. Una vez lo tienes, recuerda que la otra persona es un nogal, y tú eres un pino. No hay ninguno de los dos mejor ni peor, cada uno tiene una funcionalidad y un fruto.

Y por otro lado, está la contención. Que sería como podar esas ramas del pino que estropean la casa. La contención se logra con la decisión de hacerlo, y sabiendo que ese es el camino. Quizá al principio te des cuenta una vez que te has desbordado. No pasa nada. Es el primer paso. Poco a poco lo podrás ver mientras estás en ese desbordamiento, y quizá alguna vez después. Y puedas empezar a contenerte simplemente como prueba, como experimento. Vive la contención, experimenta, hasta que te sea tan familiar como el exceso de emoción. Y una vez que esté en tu caja de herramientas, ya usarás la que sea más adecuada en cada momento. Pero antes practica la contención muchas veces.

Tener la emoción en tu caja de herramientas es como tener un destornillador. Es muy útil si sabes usarlo. Valóralo.

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