«Jorgevinci» nos plantea la cuestión: «Acabo de romper una relación de varios años, y estoy muy triste, necesito salir todo el rato de casa».

Respuesta: Una ruptura es un duelo. Lo de salir todo el rato es para no contactar con el dolor que te causa el estar sin esa persona, y el vacío que ella conlleva. Hay mucha gente que no hace el duelo. Es como no limpiar muy bien una herida porque nos hace daño. La herida entonces se cierra en falso,  y cualquier pequeño roce ya implica un dolor mayor que si estuviera bien curada. Hay personas que no hacen el duelo, y van arrastrando ese cierre en falso durante años, afectando a sus posteriores relaciones.

También ese impulso frenético a salir puede indicar no sólo lo que haces en el duelo, sino que huyas también en otras situaciones de conflicto. No es que distraerse no sirva; por supuesto que alivia en ese momento. Sin embargo no hace más que retardar y alargar la situación. Y no es quizá lo que más necesites. ¿Acaso cuando a alguien se le muere el padre, vas al tanatorio y le dices: «vámonos de copas, que así te distraes? No tendría sentido.

Coger al toro por los cuernos es siempre una opción. Y en tu caso parece la más adecuada. Vive esos momentos de dolorAcompáñate a ti mismo, como si fueras tu mejor amigo. Y déjate acompañar por otros (amigos, familia…) en tu dolor. Es la mejor manera de cerrar la herida limpiamente, y que pueda cicatrizar bien.

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