«WillyFog» nos plantea la cuestión: «Soy muy mental, y a veces mi pareja me lo echa en cara. ¿Qué puedo hacer?»

Respuesta: Como dije en la entrada «me emociono«, cada persona tiene un carácter, una personalidad que es con lo que nos enfrentamos al mundo. Esta carcasa a veces nos es útil, pero otras nos encorseta, como cuentas. Es un rango de acción limitado, y en mi consulta suelo invitar a ampliar este rango de «acción». Así uno tiene más recursos ante lo que se le presenta.

En el caso que nos ocupa, tu ampliación pasaría por contactar con las emociones. Para ello empieza por darte cuenta de que no las sientes, y que te vas a la cabeza para evitar sentirlas. ¿Cómo lo hago?, pensarás. Observándote una y otra vez, y preguntándote una y otra vez qué siento, qué me mueve esta situación, esta persona, este pensamiento. Yendo a tu espacio emocional, que, quizá para ti, sea un espacio desconocido.

También puedes decirle a tu pareja que te enseñe a comprenderla mejor. Te puede explicar qué necesita de ti. Para las personas muy mentales la empatía, al no contactar con su emoción, es difícil. Pregúntale cómo siente ella ante situaciones frugales y sencillas. Que te las describa desde la emoción, y descubrirás un mundo rico y variado.

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