«Maryná77» nos plantea la siguiente cuestión: «Tengo mucha indecisión. Me cuesta mucho tomar decisiones. Soy muy indecisa, y me gustaría no serlo».

Respuesta:  La indecisión puede ser por varios motivos. Uno de ellos es la exigencia de ser muy perfeccionista. Otro es la angustia de tener un error, como si algo malo fuera a pasar si me equivoco. Esto respondería al miedo.

En el caso del perfeccionismo, podrías probar con alguna decisión sin importancia que tengas.  Yo te invitaría a decidir hacerlo lo peor posible. Esto te liberará de la carga de tener que hacerlo todo perfecto. Como sueles funcionar para hacerlo lo mejor posible, en este caso lo mejor posible sería ¡equivocarte!. Esto tranquilizará a tu mente y a tu exigente interior. Y si quieres ir un paso más allá, decide disfrutar con tu error. Por ejemplo, puede ser meter un plato limpio en el friegaplatos, o dejarte puesta la calefacción en casa, o mandar un error ortográfico en el Whatsapp. Céntrate en el proceso, en lugar de en el resultado.

Si tu duda está relacionada con el miedo, pues puedes decidirlo tirando una moneda al aire. Eso también te puede aclarar qué es lo que preferías antes de tirar la moneda, porque cuando salga lo contrario de lo que querías, notarás cierta molestia!! Y hazte cargo de tu miedo. Investiga cuál es tu miedo en esa decisión.

Si son decisiones importantes las que tienes que tomar, el coaching es una buena herramienta, y la psicoterapia una opción que te puede ayudar.

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