Maryná77 nos plantea la siguiente cuestión: «el otro día quedé con un amigo para hablar, y me arrinconó en un lugar de su despacho, y se puso a hablar con una amiga. Me pareció fatal, pero no puede hacer nada, más que estar calladita»

Respuesta: Poner límites es algo que nos cuesta muchas veces. Dice el dicho que más vale ponerse una vez rojo que cien amarillo. Si en una situación así te cuesta, te invito a practicarlo en situaciones más fáciles para tí. Supongamos que lo que te hubiera gustado hacer en esa situación, y no fuiste capaz, fuera «decirle a mi amigo que me voy, que no me está haciendo caso y he ido ahí a hablar».

 A la posible respuesta a tu amigo le vamos a asignar un 100. Hazte una lista de situaciones que te cuesten menos, desde el 1 al 99. Y vas asignando números a cada situación. Empiezas por la que menos te cueste, y la vas repitiendo hasta que ya puedes pasar al siguiente nivel. Es como en un videojuego. Que pasas de pantalla. Así hasta que puedas llegar a una situación similar a la que planteabas en la pregunta,  y puedas responder de una manera asertiva, es decir, con respeto al otro desde tu necesidad, sin ser ni agresiva ni sumisa.

Un ejemplo para ti podría ser: cuando vas a comprar el pan  empezar por pedirle al panadero otro pan del que habías inicialmente pedido. Lo repites hasta que ya te sea más cómodo hacerlo (puedes hacerlo en distintas tiendas, para no saturar al panadero, jejeje). Una vez que has dado ese paso, pasarías al siguiente nivel. Por ejemplo, cambiar de pan/camisa/compra una vez que ya has pagado. Y así vas subiendo en nivel de dificultad. Has de tener un mínimo de 10 niveles incluida tu meta, para que sea progresivo. Aunque también podrías hacerlo de una vez, si eso es lo que quieres y te atreves. Es importante que vayas según lo sientas, a tu ritmo.

Este trabajo requiere de valor y de perseverancia. Tómatelo como un reto, igual que cuando se juega a la oca, o a un videojuego. A veces tendrás que repetir el nivel, o en la oca te quedarás en alguna casilla durante 3 jugadas. Y otras veces podrá parecer que estás cerca de la meta, e irás para atrás. No desesperes, y persiste. Si te cuesta hacerlo solo, compártelo con un amigo, y comprométete con él, explicándole bien cuál es tu meta, y cuáles son los pasos a seguir. Si el amigo quiere hacer lo mismo, también podrás tú ayudarle a él.

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