«Namarcsté» nos plantea la siguiente cuestión: «Me gustaría que me dieras alguna(s) herramienta(s) para saber gestionarme emocionalmente y que el enfado, la rabia y la furia no me dominasen cuando al parecer irremediablemente surgen en alguna situación. Muchas gracias!»

Respuesta: Te voy a responder en dos entradas, ya que la pregunta es muy extensa. Empezaré por hablar de las emociones. Según la RAE emoción es una alteración del ánimo intensa y pasajera, agradable o penosa, que va acompañada de cierta conmoción somática. 

Las emociones básicas varían según los autores. Según nuevas investigaciones, serían Rabia, tristeza, miedo y alegría. Según Ekman, cuyo criterio es el más extendido, son seis: rabia, tristeza, miedo, alegría, vergüenza y asco.

Las emociones no son malas o buenas, sino que todas son beneficiosas, porque le permiten a los animales un estado de preparación para reaccionar ante situaciones concretas. Por lo tanto, las emociones tienen una función ADAPTATIVA. El sentimiento es el procesamiento cognitivo que hacemos de ello, y va de la mano de la emoción.

Fanita English distingue entre sentimientos auténticos y sentimientos parásitos. Los auténticos son los que nos permiten adaptarnos. Surgen, y en poco tiempo desaparecen. Sin embargo, cuando en nuestro entorno no se nos permitió expresar alguna de las emociones básicas (miedo, rabia, tristeza…) o de los sentimientos, los tapamos con otro; este otro sería el sentimiento parásito.

Por lo tanto, a la hora de gestionar cualquiera de ellos, primero hay que investigar cuál es el sentimiento original o auténtico.

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